Pequeños grandes genios

IMG_0868Hoy es domingo, día de descanso para la gran mayoría. Espero que estés disfrutándolo muchísimo. Es casi medio día y mientras el chef de la familia prepara un riquísimo Risotto, yo escribo y la pequeña clasifica los dibujos por temática y autoría; mi pequeño mayor de siete años está llorando porque no es capaz de memorizar unas cuantas palabras en inglés. Se niega rotundamente. Le doy alguna pista de utilización de reglas mnemotécnica y le animo a escribirlas unas cuantas veces en la pizarra. Intento echar la vista atrás y de las pocas cosas que memoricé tiempo atrás apenas recuerdo el qui, quae, quod de aquella lengua olvidada al ostracismo, el artículo 10 de la Constitución Española (no me preguntes por qué) y un pequeño relato de un tal polvorín que nos hicieron memorizar allá por segundo de EGB. Te lo escribo:  Sigue leyendo

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Sin miedo al punto smock


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Hace aproximadamente un mes decidimos que ya no se iban a ver más dibujos animados en casa salvo tres excepciones: las noches de los viernes de pizza y peli, los trayectos largos en coche o las comidas en restaurantes formales.

Hay que reconocer que ese ratito de dibujos es muy socorrido para esos espacios muertos como después de desayunar y antes de ir al cole, o justo después de comer cuando te sientas a reposar la comida y necesitas un rato de silencio, o después de cenar, o los sábados por la mañana, o… ese fué el problema!  nos dimos cuenta que, por un lado, esos pequeños ratos al final se traducían en muchas horas a lo largo de la semana (veinte minutos por aquí, dos capítulos por allá, que si un ratito con el movil por allú) y por otro, que el momento de apagar la tele o decir que ya no se podía ver otro capítulo se convertía en un auténtico drama! Sigue leyendo

Un vestido con sólo siete rectángulos (talla dos años)

patrón vestido niña fácil

Seguro que todos tenéis lo que viene a llamarse “una vocación frustrada”, aquello con lo que soñabais de pequeños, con lo que os pasabais horas y horas jugando pero por las circunstancias que fueran ni se pasó por vuestro camino la posibilidad de formaros para dedicaros a ello. Unas veces quizá por no ser considerada una profesión de futuro, otras porque te manejabas mejor con las letras o por falta de oportunidades económicas, o probablemente nunca te diste cuenta de que eso era realmente lo que te podía llegar a apasionar de adulto (y ya de paso darte de comer).

En mi generación los más listos estudiaban una ingeniería y “los otros”, Sigue leyendo