Convivencia feliz en primavera

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Si tienes más de uno, de un hijo me refiero, seguro que te habrás desquiciado en más de una ocasión con sus desavenencias. Hubo un tiempo, no hace tanto, que estaba tan harta que incluso decidí bañarles por turnos. Ni siquiera el relax del vapor y del agua calentita lograba apaciguar a las fieras. No eran grandes discusiones, sólo del tipo “te tiro un poquito de agua en la cabeza que previamente he puesto en un cubito y he dejado enfriar”, lo que desataba un grito aterrador; o ese juguete arrebatado sin posibilidad de huída con el consiguiente berrido de desesperación. Sigue leyendo