Un poco de astenia otoñal

cuellito, blusa, niña

El año pasado me apunté a Taichí. Había oído hablar de sus bondades y quise darme una oportunidad aún sabiendo que no soy yo muy de esas disciplinas, pues más que relajarme me paso toda la clase mirando el reloj. Duré sólo un mes a pesar de que la profesora era el buen rollo personificado. Llegué a la conclusión de que para relajarme prefería dar un paseo, o charlar con una amiga por teléfono o simplemente no hacer nada. No obstante sí hubo una cosa que me gustó descubrir, y es en qué medida, como a las plantas, nos afectan el paso de las estaciones del año. Sigue leyendo