Una casona de película…

Casona sestelo

Un mes ha transcurrido desde que todo esto empezó. La Navidad nos ha pasado volaaaando!! Hoy te escribo desde un salón abarrotado de juguetes y con el árbol aún brillando, aunque ya por pocas horas. Hace tanto frío y temporal de viento allá fuera que la mesa de la terraza ha salido volando y no podemos estrenar la bici que le han traído los Reyes a F. Hacemos un parón en el juego para ver una peli (y así poder dedicar yo un rato a redactar este post). Y supongo que tu estarás también por aquí, ¿me equivoco?.

Sí, todo ha acabado. ¡Y qué! Me gusta pensar que los dos peores meses en cuanto a clima se refiere pasarán rápido. Los dedicaremos a estar mucho en casa, a coser y a hacer manualidades, y sin darnos cuenta la primavera habrá llegado y los días se alargarán, otra vez, y saldremos a la calle, al monte, iremos de excursión; Así una vez, y otra vez… Ellos hacen que todo esto sea diferente, que la monotonía no exista aunque el ciclo se repita. Así que te propongo algo: vamos a empezar a soñar y a programar con tiempo. Nosotros ponemos un calendario en la nevera en el que en una sola hoja se ve todo el año y ahí vamos marcando planes, actividades, sueños reales, visitas, escapadas… Hoy quiero enseñarte otro de esos sitios anotados en nuestra nevera, donde vale mucho la pena detenerse.

Originariamente construida como fábrica de papel, en 1920 fue adquirida por el indiano Angel Pérez Sanjulián como residencia familiar quien construyó una mini central eléctrica para dar servicio a la zona. Pero tuvo que huir al estallar la guerra civil. Entre 1937 y 1951 fue un orfanato hasta que al parecer una hija del indiano regresó en los años cincuenta y la ocupó para residencia durante diez años. Tras ser abandonada, fue iniciada su rehabilitación por una escuela-taller. Más tarde se barajó su conversión en hotel de lujo. Hoy pese a ser de propiedad privada desde el año 2006, está triste y lúgubremente abandonada (información obtenida en la red).

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Esta es la somera historia de la casona de Sestelo, una triste historia, ahora sin ventanas, sin puertas, completamente desvalijada, abandonada. Tras pasar unas horas por sus inmediaciones y ver corretear a mis hijos por sus jardines me la imaginé en sus años gloriosos. Árboles centenarios, escalinatas señoriales, el sonido del río que a través de unas escaleras de piedra enmohecidas hace las veces de piscina natural… un paraje idílico!!

casona sestelo

Si decides hacer la ruta al mazo de Meredo de la que te hablé en este post, esta es una de las maravillas  paisajísticas que te vas a encontrar en tu camino, porque se halla a muy pocos kilómetros de Piantón (Asturias). Es casi imposible ir por la carretera y no deslumbrarte con su grandiosidad, aunque más imponente es de lejos que cuando te acercas, donde sale a relucir su deterioro, sus intentos de restauración y su saqueo casi absoluto. Cuentan los lugareños recordar pasear por allí, cuando ya estaba abandonada pero cuando aún conservaba todo su mobiliario, sus ornamentas. Un precioso portón decorado con notas musicales te da la bienvenida y es sencillo pasear por sus jardines e imaginarse vivir en tiempos lejanos.

casona sestelo

Aunque llegamos para visitarla pasado el medio día, el sol -que este día sí que había asomado- ya estaba escondido detrás de las montañas, así que en seguida me imaginé a ese montón de niños que la habitaron jugando en un pareje sombrío, húmedo y bañándose en las aguas gélidas del río Suarón. Un sentimiento contradictorio me invade: tan idílico como terrorífico; tan fascinante como fantasmagórico; tan relajante como inquietante. En los comentarios a un post del blog Asturias por descubrir -que puedes ver aquí– puedes leer los testimonios de familiares de vecinos y de niños que residieron en allí.

casona sestelo

Mamá, ¿quién ha roto la casa? ¿por qué? ¿quién vivió aquí? Uf! Muchas preguntas que intentamos responder como podemos. Un buen paseo con botas de agua, porque aunque no ha llovido la hierba alta moja nuestros zapatos. Hacemos un columpio con nuestra cuerda, esa que siempre llevamos en la mochila de las excursiones.

casona sestelo

Un traspiés ha mojado casi en su totalidad los pantalones de F y hoy me he despistado y no he cogido muda de recambio (la verdad es que hemos salido de estampida al ver el sol brillar), así que hay que volverse a casa porque la tarde está fría.

casona sestelo

Y nada más. Sólo quería compartirlo contigo, para que puedas disfrutar en la distancia de las maravillas del Norte! Y tú seguro que tienes unos cuantos planes en la cabeza!!! A que si?

chaqueta punto niña

 PD: Si te gusta la chaquetita de N, en breve habrá post con medias, puntos y paso a paso. Te apetece tejer conmigo? Si creías que estas Navidades ni he tejido ni he cosido te equivocas!! jajajaj. No he parado de hacerlo!! Muacs!

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2 comentarios en “Una casona de película…

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