“El mayor disfrute de la vida es vivir peligrosamente”

atardecer en Mar del Norte

No, esto no lo digo yo, lo dijo Nietzsche; Puede que tuviera razón. ¿Alguna vez os habéis preguntado por qué hay gente que busca los deportes extremos o necesitan sentir el placer del riesgo más que otros? Seguro que todos tenéis un conocido que ha hecho puenting, y probablemente esa persona también haya practicado paracaidismo, wingsuit o bungee dumping.

Pero no todo el mundo puede permitirse saciar sus ansias de adrenalina con experiencias tan extremas, así que las sustituyen por el helisky, el windsurfing, kitesurf, alpinismo… en fin, actividades más accesibles pero que, desde mi punto de vista, podrían encasillarse en la categoría de deportes de riesgo.

Bueno, pues tras indagar en la red sobre esa “adicción a la adrenalina” me ha quedado todo un poco más claro, ¡¡pero sólo un poco!! El principal argumento es fisiológico (un poco complicado, así que lo voy a obviar), pero también hay otro argumento biológico

Al parecer, la inundación de cortisol  (una hormona esteroidea producida por la glándula suprarrenal, que se libera como respuesta al estrés y a un nivel bajo de glucocorticoides en la sangre. Wikipedia dixit) es tan grande en algunos que la parálisis les impide disfrutar de esas experiencias (en este grupo me encuentro yo); sin embargo otros individuos la sienten como algo menor, que va disminuyendo a medida que va siendo superado por la  sensación que va produciendo la adrenalina (una hormona y un neurotransmisor, que incrementa la frecuencia cardíaca, contrae los vasos sanguíneos, dilata los conductos de aire, y participa en la reacción de lucha o huida del sistema nervioso simpático. Wikipedia dixit).

Con este ejemplo se entiende mucho mejor. Se trata de un experimento dirigido por un tal Ulf Lundberg  a un grupo de voluntarios, que se les planteó una tarea mental difícil y se comprobó que los que mostraban más esperanzas de éxito tenían una mayor producción de catecolaminas mientras que quienes mostraban miedo al fracaso, segregaban cortisol. Este efecto era autorreforzante: los que mantenían niveles bajos de cortisol rendían mejor durante la prueba porque se mantenían alerta, serenos y productivos.

Bueno, ¿ y ahora que hago? ¿Como me vacío de cortisol para rendir más? o mejor, ¿cómo le relleno yo al pater familias de esta hormona, y así estoy un poco más tranquila?

¿Por qué cada cierto tiempo tiene la necesidad de rellenarse un poquito de cortisol? antes de tener hijos iba un poco más al límite -aunque siempre lo negará-: un poco de esquí fuera de pista por allí, un pequeño descenso con helisky por allá, una jornada de ascenso por una vía ferrara por allú (sorry, pero una vez más tengo que acudir a wikipedia para explicar que una vía ferrata es un itinerario tanto vertical como horizontal al que se accede equipado con diverso material: clavos, grapas, presas, pasamanos, cadenas, puentes colgantes y tirolinas, que permiten el llegar con seguridad a zonas de difícil acceso para senderistas o no habituados a la escalada).

Ahora la cosa es más light. Ha encontrado su principal fuente rellenadora de cortisol en la fotografía!!! Si, sí, como lo oís, y no me llaméis exagerada. ¿Acaso es necesario para hacer fotos caerse, mojarse, ponerse pegado a un acantilado de doscientos metros, ir un día con vientos “ciclogenésicos” de ciento y pico por hora?  Yo creo que no, así que por favor, si alguien sabe como introducir cortisol en un cerebro masculino sin invasión, por favor, que me mande un mensaje privado…

Pater familias

Algunos de sus momentos (en este caso, nada adrenalínicos), capturados con la humilde cámara de mi móvil…

Y porque Mar del Norte no es sólo coser y tejer, y soy consciente de que muchos de los que nos seguís no sois muy de handmade, hoy os traigo the best of 2014 en paisajes, pero esta vez no he sido yo la autora de estas instantáneas sino el “adrenalínico” pater familias, que desde que contactó con el Norte no puede dejar de fotografiarlo de forma cuasi compulsiva. De ahí que este año para Reyes no podíamos sino pedirle un kit de supervivencia (pantalones de secado rápido y botas de agua) y un curso de fotografía.

Y como soy una esposa comprensiva debo reconocer cuán importantes son las aficiones cuando vives lejos y tienes niños pequeñitos para todo el mundo. Imprescindibles. Aunque  no tengamos tiempo ni de pestañear todos necesitamos encontrar nuestro espacio en el que pasan los minutos y no te enteras, en el que reflexionas en silencio, donde desconectas y respiras hondo… Pero no siempre se puede encontrar esa solitud tan anhelada cuando tienes niños pequeños en casa, así que no queda otra que “aliarse con el enemigo”!!!

La combinación playa, merienda, fotografía y atardecer es una actividad que intentamos hacer si el tiempo acompaña, al menos un día a la semana. Ellos, los pequeños, disfrutan tirando piedras al agua, escalando, haciendo dibujos en la arena, manchándose, escapándose de las olas, mojándose un poquito -grrrrrr-, haciendo fotos (a F este año Papá Noel le trajo una cámara de fotos para niños y no sabéis qué fotones!!!). Además, las bondades de la brisa marina en los bronquios de los niños y las noches del tirón de puro agotamiento son factores a tener en cuenta.

Así que le he pedido al fotógrafo intrépido y adicto a la adrenalina que me haga una selección de sus mejores fotos de Instagram del 2014, aquellas con las que obtuvo más likes, y esta es su elección, espero que os guste.

Atardeceres de Mar del Norte

Os animo a que en la agenda de extraescolares para hacer el fin de semana señaléis con mayúsculas IR A MERENDAR A LA PLAYA -o a la montaña, o a un río…-, aún en pleno mes de enero, os sorprendería qué maravilla de cálidos atardeceres os podéis encontrar, de esos que hasta te quitas las botas para dejar que las olas masajeen los pies.

Y ya sin más os dejo para que podáis disfrutar en silencio de los maravillosos paisajes que por aquí nos acompañan. Y vosotros, ¿Dónde encontráis vuestro reducto de tranquilidad?

Atardeceres de Mar del Norte

Atardeceres desde Mar del Norte

Playa de las Catedrales

The best of Mar del Norte

IMG_3929

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6 comentarios en ““El mayor disfrute de la vida es vivir peligrosamente”

  1. El adrenalínico, adictivo, cuasi compulsivo pater familias informa haber encargado varias toneladas de cortisona para los próximos meses, eso sí para disfrutarlas con serenidad y pasión con toda la familia…

  2. ¡Mira qué bien! de esta forma, él sacia sus ansias de andralina y el resto disfrutamos de ello, porque…¡¡vaya maravilla de imágenes!!

  3. Pues que acabo de descubrirte y me voy a pasar unos ratitos por aquí algún que otro día. No soy yo muy amante de tejer (mi madre dice que Dios -si existe- me puso manos para que no desentonase), pero me he quedado ojiplática con estas fotazas y con ese planazo del que mi familia disfrutamos casi exclusivamente en verano. Pensando emigrar al norte, la verdad, aunque cualquiera coge cualquier de esas olas, ¿verdad? Un placer!

    • Vosotros sí que sois listos!!! El Norte en verano… si yo viviera en cualquier otro sitio haría lo mismo! El verano aquí es una maravilla, pero en invierno, Ay! en invierno! se hace taaaaan largo!! Pues cuando me has escrito enseguida he caído… tocatacón y Andreaamoretti!! leí una estupendísima entrevista que le hiciste y que me permitió conocerla un poco más! Pues por aquí encontrarás un poco de todo, pero te advierto que según la época del año hay más costuricas y menos actividades al aire libre (por razones obvias). Ale! Voy a cotillearte un poco! Un beso y gracias por comentar!

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