Archivos Mensuales: enero 2015

Cuando hace frío… ¡culetes calentitos!

cubrepañal

Ayer me fui de rebajas, ya sabéis, a intentar encontrar esos chollos de última hora y que te guardas para el año que viene porque total, ¡¡para lo que queda de invierno!!! Pues no, cuando vives en el Norte el concepto de las rebajas cambia radicalmente. A estas alturas todavía nos quedan cuatro o cinco meses de botas, de lana, de pantalones largos… Así que realmente para nosotros el invierno no ha hecho más que empezar. Eso sí, si quieres comprar con éxito hay que intentar que la lana ya no sea de colores tan oscuros y que vaya en sintonía con los días más largos que a partir de ahora nos acompañarán.

Y claro, cuando tienes niños que crecen a la velocidad del rayo ¿qué ocurre si dan el estirón en mayo y vas a la tienda a por una chaqueta de lana y sólo tienen camisetas con piñas y bermudas amarillas? Sigue leyendo

Un cementerio a la vuelta de la esquina! (y DIY para hacer una falda de niña)

 

Paris 001 copia

Vistas del cementerio de Montparnasse (Paris)

Mamá, ¿por qué van tantas personas juntas detrás de un coche? me pregunta F con los ojos ojipláticos y con tan sólo cuatro añitos, asomado a la ventana del salón de casa. No he podido evitarlo, me ha entrado una risa… Hacía tiempo que no me reía a carcajadas, con lágrimas y todo!! Es lo que tiene vivir no en frente, pero casi, del cementerio del pueblo. Acto seguido como era de esperar, venía toda la retahíla de preguntas pertinentes. ¿Y a dónde van? ¿Y por qué van delante dos coches? ¿Y por qué van todos de negro? y a mí cada vez me entraba más risa, a medida que le iba respondiendo de una forma sincera aunque sin demasiados detalles, hasta que se ha contagiado con mi risa y ha dejado de preguntar… Uf!!!

La primera vez que admiré un cementerio desde la ventana de un hogar fue en casa de mi amiga Ana en París. Te sentabas en el sofá y divisabas, como si de un cuadro se tratase, una alfombra de lápidas del emblemático cementerio de Montparnasse Sigue leyendo

“El mayor disfrute de la vida es vivir peligrosamente”

atardecer en Mar del Norte

No, esto no lo digo yo, lo dijo Nietzsche; Puede que tuviera razón. ¿Alguna vez os habéis preguntado por qué hay gente que busca los deportes extremos o necesitan sentir el placer del riesgo más que otros? Seguro que todos tenéis un conocido que ha hecho puenting, y probablemente esa persona también haya practicado paracaidismo, wingsuit o bungee dumping.

Pero no todo el mundo puede permitirse saciar sus ansias de adrenalina con experiencias tan extremas, así que las sustituyen por el helisky, el windsurfing, kitesurf, alpinismo… en fin, actividades más accesibles pero que, desde mi punto de vista, podrían encasillarse en la categoría de deportes de riesgo.

Bueno, pues tras indagar en la red sobre esa “adicción a la adrenalina” me ha quedado todo un poco más claro, ¡¡pero sólo un poco!! Sigue leyendo

Una boho girl en el Norte

IMG_6605

Siempre me ha gustado el estilo hippie-boho. Creo que ser de donde soy ha tenido mucho que ver -ya os hablé de la moda ibicenca adlib aquí-; Cuando era un poco más joven que ahora (je, je) me encantaba rescatar esas chaquetas de cuero viejas y los vestidos indios de mi madre; Desempolvé  el abrigo de moutón de mi padre y sus desgastados vaqueros Levis eran la prenda más anhelada de los sábados tarde. Cada nochevieja rebuscaba en una maleta vieja que tenía mi madre en el altillo llena de vestidos de fiesta, alguno incluso de mi abuela, y siempre encontraba alguno de terciopelo hasta los tobillos que me hacía sentirme la reina de la fiesta. Sigue leyendo

A mil kilómetros de distancia

Vestido de niña tartán

Esa es la distancia que nos separa aproximadamente de nuestras familias, pero en sólo una hora estamos en nuestro destino, en nuestro hogar. Ya de regreso a casa me pongo a escribir. El camino del aeropuerto a casa bajo la lluvia y a través de las montañas me hace reflexionar; ¿Como acabé yo aquí? realmente estamos muy bien; bueno vale, el clima tal vez, aunque a decir verdad sólo lo notamos cuando nos vamos y volvemos, si no estamos inmersos en nuestra rutina y todo es familiar, hasta la lluvia. Sigue leyendo